LA SELVA PROHIBIDA HEINZ DELAM PDF

Heinz Delam La selva prohibida Similar books. La selva prohibida by Heinz Delam. En un poblado de guerreros bowassi situado en plena selva africana, el joven Kabindji vive despreciado por todos. Want to Read. Shelving menu.

Author:Samugor Moogujind
Country:Finland
Language:English (Spanish)
Genre:Finance
Published (Last):26 March 2012
Pages:335
PDF File Size:2.53 Mb
ePub File Size:18.26 Mb
ISBN:647-8-61226-773-5
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Estoy deseando escuchar alguna de las proezas que sin duda has protagonizado a lo largo de tu dilatada existencia Supongo que ha llegado la hora de que todos puedan conocerla. El aire que penetraba en los pulmones del joven era espeso y cargado de variadas esencias. Cuando lograba fugarse en solitario al amparo de la noche, Kabindji experimentaba algo muy parecido a la felicidad. A pesar de que la claridad aumentaba por momentos, los entrenados ojos del muchacho tuvieron dificultades para identificar lo poco que quedaba de aquellos restos parcialmente devorados.

Kabindji se mantuvo callado, sosteniendo la mirada del consejero. Otro recuerdo del viejo Mboka. Lo primero que hizo Kabindji al entrar fue acercarse a la estera sobre la cual estaba tendida su madre. Cada vez que Tswama colocaba una de sus hormigas, un intenso escozor trepaba por los irritados nervios de la pierna magullada.

Debes tener paciencia. Me respetan cada vez menos. Eso es lo que dicen. Ni siquiera se me conceden los derechos normales de la tribu. Ahora debo salir a buscar hierbas y frutas para la cena Y procura no moverte mucho. La muerte. Pero esta vez era distinto. Le queda poco tiempo, Kabi Y ya ni siquiera la magia de Nsomo puede salvarla Te dejo a solas con tu madre para que puedas despedirte de ella.

La existencia de Kabindji, en cambio, acababa de dar un giro terrible. Creo que ha llegado la hora de decirte la verdad, Kabi Yo no Las palabras de la mujer golpeaban a Kabindji como un pesado mazo. Ella no era su madre Todos sus habitantes fueron asesinados durante una feroz matanza. Nosotros, los bowassi, logramos sobrevivir, aunque pagamos un alto precio. Algunos afirman que todo eso no es casual, que forma parte de un castigo por haber practicado el culto maldito.

Se mantuvo callado. La ma Hubo un dirigente, un prestigioso personaje que supo reunir a todos los poblados bowassi del norte No me dejes. El pasado no me importa. Una imagen que era temida y respetada por todos. Necesito saber. No olvides que la muerte es un camino que, tarde o temprano, todos hemos de emprender; un guerrero debe estar siempre dispuesto a ello.

De nuevo se encontraron en las proximidades de una aldea africana, rodeados de voces y ruidos. Cuatro de nuestros hermanos ya han perecido bajo sus garras asesinas, sin contar las numerosas cabras y gallinas que ha devorado. Cuando las voces se hubieron acallado, Kysanto se puso en pie. Nuestro jefe es formidable Varias voces se elevaron para aclamar de nuevo a Nsomo. Es cierto que el leopardo es viejo, pero esa vejez no lo hace menos peligroso, sino al contrario.

Ha vivido, y vivido, y vivido tiiiii Ahora se las sabe todas. Por eso, es mi deber como consejero recomendar que se organice una batida en toda regla, y que sean varios los guerreros y cazadores que participen en ella. Debemos proceder como en los viejos tiempos, cuando toda la comarca hablaba de la gloria de nuestras gestas En efecto, si ese leopardo es la mitad de astuto que nuestro venerable Kysanto, debemos andar con ojo.

Reconozco que a veces me dejo llevar por mi valor y mi fuerza, olvidando que soy especial y que por eso soy el jefe. Todos deben obedec Gruesas gotas de sudor comenzaron a resbalar por su piel, resaltando el relieve de sus complejos tatuajes.

Es algo superior a sus fuerzas y no puede evitarlo. Los integrantes de la partida eran altos y esbeltos guerreros bowassi, todos ellos ataviados con las galas y adornos propios de su rango. Sus filamentos firmes y pegajosos resultan molestos al caminar por la selva.

El rastro del leopardo estaba fresco. Se encontraban ya a menos de cincuenta pasos de la frondosa maleza donde les aguardaba el animal. Id por el lado izquierdo. Avanzad por el derecho. Mientras tanto, Mutembo y yo marcharemos de frente. Por el sendero acababa de aparecer la esbelta figura de una muchacha.

Pero Kabindji ya estaba preparado. Todo eso me parece muy bien. Un animal apestoso. Ha intervenido para humillarme, Para humillarnos a todos. Regresemos cuanto antes para celebrar nuestra victoria. Una vez en el interior de la aldea, los guerreros lanzaron sus gritos de triunfo y se congregaron en el centro de la gran plaza central.

Los duros rasgos de su rostro, acentuados por las pinturas y los tatuajes, se contrajeron en una orgullosa mueca desafiante. Hablemos en serio. Todos lo vieron y, sin embargo, nadie sale en mi defensa.

Todo esto es injusto En todos los rincones se amontonaban objetos valiosos: telas, cuencos y pucheros de arcilla, machetes, adornos, etc. Eran tiempos de guerra, y de nada sirve revolver el pasado, especialmente cuando ya no es posible enmendarlo. Todos deseamos olvidar aquello; ni siquiera lo comentamos entre nosotros.

Fue una lucha justa. Eran otros tiempos, y los pigmeos representaban una amenaza para nosotros. Es una comarca condenada. Es posible que tu pueblo desapareciera precisamente por eso, por haber escogido un lugar endemoniado para asentarse, o por haberse equivocado de magia.

Te repito que era la guerra No hay nada que pueda interesarte en ese lugar. Y mejores. Era la primera vez que se encontraban juntos, que hablaban en la intimidad. El sobresalto de Kabindji estuvo a punto de hacerle perder el equilibrio. Mira mi cara. Pero lo de menos son los golpes. Puede que incluso te mate. Podemos recogerlo al salir. Pero, si hemos de morir, moriremos juntos. Creo que lo va a pasar muy mal ahora que su madre adoptiva ha muerto.

Al fin y al cabo, los que mueven los hilos siguen siendo los mismos. No puedo enfrentarme a ellos yo solo. Puedo sentirla.

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Delam Heinz - La Selva Prohibida

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